domingo, 1 de septiembre de 2024

La soledad que palpita
en las noches urbanas
soporta malamente
las ruinas.

Los escombros, 
los miedos,
los silencios
doloridos. 

Tú,
la presencia
innombrable
infinita.

Me duele
el pecho. 

No sé que espero.

Pero espero.

Es arriesgado.

Me duelen
las  envejecidas
manos.