Libérame,
Señor,
de la esclavitud
de lo inmediato,
de la obcecación
de las prisas,
de la incapacidad
de poder saborear
la lentitud
de la esencia
de la vida.
Señor,
de la esclavitud
de lo inmediato,
de la obcecación
de las prisas,
de la incapacidad
de poder saborear
la lentitud
de la esencia
de la vida.