Señor,
irradiar fe.
Aunque sea a fragmentos inconexos.
Señor irradiar
con la autenticidad de nuestras dudas
y con la valentía de los que casi no tienen nada que perder.
Irradiar fe
en la capacidad de amar del ser humano,
capacidad inserta asombrosamente en ti,
en tu poder santo,
en tu presencia misteriosa,
en tu amor
que vivifica
todo amor.