Cuanto más alto volamos menos palabras necesitamos.
Porque lo ininteligible se presenta cada vez más simplificado.
A medida que nos adentramos en aquella oscuridad luminosa de Dios,
que el entendimiento no puede comprender,
llegamos a quedarnos no sólo cortos de palabras,
más aún, en perfecto silencio sin pensar en nada.
Al coronar la cima reina un perfecto silencio.
Estamos unidos plenamente al Inefable.
Porque lo ininteligible se presenta cada vez más simplificado.
A medida que nos adentramos en aquella oscuridad luminosa de Dios,
que el entendimiento no puede comprender,
llegamos a quedarnos no sólo cortos de palabras,
más aún, en perfecto silencio sin pensar en nada.
Al coronar la cima reina un perfecto silencio.
Estamos unidos plenamente al Inefable.
Dionisio, teología mística, 3