“¿Si el ser humano no tuviera verdadera conciencia de eternidad, si en el fondo de todas las cosas no hubiera más que una fuerza salvaje, bullendo y produciéndolo todo, lo grande y lo fútil, en un remolino de oscuras pasiones, si bajo las cosas no existiese más que un vacío sin fondo, imposible de llenar, ¿qué sería entonces de la vida?”.
Kierkegaard.